Por nuestra salud – Hacia un sistema de salud público cooperativista y autogestionado

Estàndard

Hacia un sistema de salud público cooperativista y autogestionado

Publicado en ¡Rebelaos!

La autogestión de la salud es un desafío y una aspiración justa y necesaria en el conjunto de la sociedad y querequiere, sin duda, acciones vinculadas al desarrollo de la capacidad de organizarse en centros comunitarios y autogestionados. La salud no puede permanecer por más tiempo, secuestrada por la dictadura mercantilizadora (ya sea de caracter estatal -“pública”- o empresarial “privada”). La salud no puede ser un negocio, por lo que nuestros organismos y conciencias tampoco pueden ser mercancía al servicio de los estados, las farmacéuticas, los laboratorios y el resto del aparato sanitario dominante.

No podemos obviar la importante lucha que se está desarrollando en el seno de la sanidad pública, camino emprendido por el poder hacia la rentabilización mediante la reconversión de lo público en privado. Sin embargo, la lucha no debe ir únicamente encaminada a la recuperación de un sueldo, un puesto de trabajo o un hospital privatizado. Es necesario un nuevo paradigma en lo referente a la salud, donde todos los frentes de lucha se retroalimenten y abran la vía para el desarrollo de un sistema de salud al margen del modelo hegemónico-mercantilista, corporativo y estatal. La salud pública cooperativista surge en los fundamentos históricos del movimiento popular en defensa de la salud como derecho.

Consideración del actual sistema de salud

En la actualidad nos encontramos insertos en discursos oficiales de dificultades, limitaciones y falta de recursos, configurando lo que se denomina la “crisis de la sanidad pública”. Sobre esta premisa oficialista, se puede identificar claramente el fracaso de su modelo hegemónico estatal-reduccionista, que poco o nada ha aportado a la salud de las personas. Sus políticas corporativistas han generado un mercado de la salud donde el ser humano es un objeto clasificado como paciente-cliente que demanda un sistema de intervención sanitaria lejos de sus necesidades reales.

Vivimos con la ilusión de que la sanidad pública ha sido creada y mantenida como servicio asistencial para cubrir la demanda de enfermos y curar sus enfermedades. Como usuarios del sistema de salud público estatal, sólo percibimos que en tanto que es un servicio público, tenemos derecho a recibirlo de forma gratuita y de calidad, mientras que valoramos los recortes como una amenaza de la pérdida de calidad de la asistencia sociosanitaria.

Clarificar en qué consiste el sistema de salud actual es la primera responsabilidad a asumir. No es saludable que sigamos desconociendo las verdaderas intenciones que hay detrás de estos ajustes en la reestructuración y modernización de su sistema. La salud es concebida como un sector estratégico dentro del sistema capitalista y es este mismo quien genera las enfermedades, ya que es un factor económico de gran significación, como parte de su estrategia. El ser humano enfermo es un factor determinante en la cadena de valor de la economía en el capitalismo. Mantener el uso de los centros sanitarios es asunto de rentabilidad y utilidad, y lo público ya no les ofrece rentabilidad. Los centros de atención primaria (CAP) que prestan la primera atención sanitaria, pasan a ser los proveedores de clientes con diagnósticos significativos, derivándolos a especialistas con el afán de alimentar el gran negocio de la saludLa promoción de la salud y la prevención de enfermedades, son obstáculos para sus fines de negocio y diseñan nuevas estrategias para que el mercado crezca y sea rentable.

Un nuevo modelo de autogestión pública cooperativista, donde toda la comunidad colabore.

La medicina como instrumento del sistema para aparentar la curación de las personas enfermas (y en el fondo eternizar sus enfermedades), está siendo modernizada, situándonos a las puertas de la era de lamedicina predictiva, con una biotecnología desarrollada y una ciencia basada en la evidencia (epidemiología clínica). Este camino se presenta como la última solución a los problemas de salud de la población humana: el tiempo de sacar rentabilidad de forma masiva a los resultados del mapa genómico y a las ciencias moleculares ha llegado. El coste/beneficio de esta nueva medicina no puede ser asumido por un sistema de salud público que no estaba preparado para ello; de ahí esta necesidad de readecuarlo y modernizarlo. Por lo tanto, los recortes y los ajustes en la prestación de servicios sanitarios a la población, están siendo impuestos para conseguir sus objetivos.

Más allá de la defensa de la salud pública estatal vigente, la sociedad, incluidos los trabajadores de la salud, debe comprender y asumir activamente la construcción de un nuevo sistema de salud, que, este sí, de verdad,tenga por principio la persona como sujeto y la salud como derecho humano.

Una nueva salud: pública y cooperativa

Este modelo se basa en la construcción y en la acción participativa como parte del desarrollo humano en todas sus dimensiones y como proceso colectivo en su conjunto. Significa hacer una inversión social en las capacidades humanas, principalmente en educación y en salud, con el objetivo de que las personas puedan trabajar de forma sinérgica y creativa para gestar una sociedad libre.

Debemos dar respuesta a las frustraciones de pacientes y clientes del modelo estatal-mercantilista, deshumanizante desde el origen. La conversión del paciente-objeto (donde únicamente importa la enfermedad) en persona-sujeto (donde la persona es lo principal), significa dar un salto cualitativo en la salud como derecho. Esta humanización, significa generar vínculos afectivos entre las personas y que estas puedan así aumentar su satisfacción y calidad de vida, en la búsqueda activa de una relación de afectividad y una buena atención sanitaria.

Para ello, la figura del facilitador de salud es primordial como hábil conocedor de la salud, persona que no tiene porqué ser un profesional de una medicina hegemónica dominante (aunque muchos de ellos ya han cambiado su papel de profesionales por el de facilitadores). Esto ha permitido crear un programa de educación, capacitación y formación que nos permite contar con promotores de la salud, facilitadores de las herramientas necesarias para que las personas puedan ser acompañadas en el proceso de “enfermedad” y progresivamente ser capaces de autogestionar su salud.

Este nueva concepción necesita que los y las terapeutas interioricen ese nuevo papel de acompañantes y que pongan sus experiencias y conocimientos en común. Una oportunidad para que las múltiples medicinas y formaciones desemboquen en un continuo aprendizaje en equipo, donde las personas que asumimos el control de nuestra propia salud, seamos una pieza clave en la generación del conocimiento necesario para mantenernos sanas.

Puesto que es de prever que no contaremos con recursos del mercado ni del Estado, y puesto que queremos mantener la salud como derecho inalienable, es imprescindible poner en práctica un nuevo modelo de autogestión pública cooperativista, donde toda la comunidad colabore para que la sostenibilidad de los centros de salud no dependan de las aportaciones económicas de los enfermos, sino de la dignidad y compromiso de todos los vecinos. En ese marco es primordial que el propio profesional de la salud, asuma que ya no necesita tener clientes o pacientes para llegar a final de mes, sino ejercer su compromiso con un sistema de salud público cooperativista, apoyado en la comunidad.

El grupo de salud de la Cooperativa Integral Catalana viene desarrollando esta propuesta desde hace más de un año: un trabajo en conjunto de múltiples personas, como trabajadores de la salud alopática o terapeutas (de las mal llamadas medicinas alternativas o complementarias) que han configurado una red participativa de grupos de salud, como parte de este nuevo paradigma. La colectivización del espacio Áureas, en el centro de Barcelona y su trasformación en el centro de salud autogestionado y espacio de aprendizaje colectivo AureaSocial, significará fortalecer nuestras estrategias para la defensa de la salud como un bien público para todo ciudadano. En él, ya trabaja el grupo de Salud Holística Autogestionada (SHA).

Es necesario seguir generando experiencias de autogestión sanitaria. Sería muy importante en este sentido que alguna de las luchas en defensa de los CAP desembocara también en la colectivización y autogestión con unavisión holística y autogestionada de la salud. La difusión de la experiencia de las facilitadoras de salud y la creación de espacios de autogestión de la salud, es un reto fundamental para el desarrollo de la salud pública cooperativista.

bibliografia:

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